martes, 17 de octubre de 2006

Un día más en Dublín, comienza mi tercera semana

Si aquello del proverbio se cumple, hoy a mí Dios me ayudará mucho (aunque... esto de no creer en ese señor no sé si ayudará mucho). Y es que llevo ya un buen rato levantado y trabajando (antes de las 4:00), así que por madrugador hoy no será. Tal vez, me tomé algo radical aquello que me dijo el día anterior un buen amigo mío: "dale duro Ramón, dale duro al inglés, que no sabes lo importante que es y todas las oportunidades que te saldrán"... pues iba tan revolucionado que ayer me metí casi siete horas de clases. Agotador, esa es la palabra del primer día de esta nueva semana. Así que por aquello de que estaba derrotado, que no iba a poder estudiar y que no quiero perder ni un minuto de mi vida, me acosté algo pronto (sobre las 7:45 PM) ;-) Eso sí, ya cenado y todo, eh? que en mi casa irlandesa la mayoría de los días se cena sobre las 17:30 (sí, a las 5:30 PM).

Lo cierto es que me quedé con ganas de leer el correo y escribir algún post, pero.... las fuerzas pudieron conmigo. Bueno, al grano pues: venía ayer tarde de regreso a casa (sobre las 17:15) pensando en dos cosillas que me habían impresionado más (de tantas como veo) y de repente..... tatatachán, de nuevo un revisor en las LUAS, por segunda vez en menos de 10 días, para mí todo un acontecieminto. Eso sí, como en la anterior ocasión, no llegó a revisar ni siquiera mi vagón completo y se marchó :(

Total, que se me vá la cabeza, que algo que también me deja algo asombrado aquí, son los ordenadores, ya que los precios de las ofertas que veo son similares a los españoles, pero... sin embargo todas las características técnicas son algo más antiguas. Es como si llevasen, al menos en cuanto a ofertas de equipos, un retraso de 6 meses, algo que me deja más que extrañado al recordar que las principales multinacionales tienen su sede central europea aquí. ¿Cómo es posible? ¿Estaré recordando mal las ofertas españolas?

Por otro lado, además de ver excesivamente enchaquetados por Dublín, creo que el traje lo usan demasiado, hay algo que me sorprende aún más, y es que una masa importante de trabajadores, incluso cuando ya no están en el curro, llevan colgada su credencial o tarjeta de trabajo. Constantemnte me encuentro a trabajadores que van en las LUAS para comenzar su jornada laboral y que llevan colgada ya su tarjeta, o que regresan por la tarde y que igualmente la llevan colgada, esto no sé si será algo de las capitales de los países (ya que no he vivido en ninguna, aunque si he visitado varias) o es específico de Dublín.

4 comentarios:

Javier Quesada dijo...

Se que estarás trabajando duro amigo Ramón, y desde aqui te animo a que asi sigas. Mi unico miedo es que alguna Dublinesa te entretenga mas de la cuenta y te olvides de volver, por aqui se te echa de menos, un abrazo y suerte amigo como ves no pasa un dia sin que siga tus peripecias en tu blog.

Anónimo dijo...

Aquí también llueve, Ramón, y estamos contentos,porque es muy necesaria;pero, ya sabes, a mí los días de lluvia me ponen triste. Sigo tus aventuras, por el blog, y por teléfono...
Abrazos
Ah, soy la "paraeña"

RAMON dijo...

Vaya con la paraeña, con lo guapa que es y lo triste que me pone cuando la veo triste. Ya sabes que me transmites mucho y que es una pena ponernos tristes, no?
Un besazo y espero recibir tus abrazos en persona.

RAMON dijo...

Amigo Javier, la verdad es que las dublinesas no sé si me detendrán, pero te aseguro que cada día me gusta más esta ciudad. Además, ya sabes que mi último año allí no ha sido muy bueno, así que... cada día me planteo más quedarme por estas bonitas tierras.
Abrazos amigo mío